El inodoro japonés, el aliado sorpresa en la crisis del coronavirus

Corren tiempos difíciles en la sociedad en la que vivimos. De la noche a la mañana nos hemos visto sumidos en largos periodos de cuarentena y confinamiento. Las reacciones no se han hecho esperar. Y aunque pueda resultar surrealista, el papel higiénico se ha convertido en uno de los mayores objetos de deseo en la crisis global del coronavirus.

Nos hemos acostumbrado ya a ver imágenes de estantes vacíos, a observar escenas de personas que pelean por hacerse con el último paquete o a contemplar carros a rebosar como si un holocausto nuclear se avecinara. Nada nos sorprende.

Pero… ¿qué convierte al papel higiénico en semejante objeto de deseo?

Se descarta que atienda a algún componente cultural, pues la imagen se repite en todos los rincones del mundo: desde California a Hong Kong, pasando por Fuenlabrada. Tal vez se trate de algo inherente al ser humano, algo profundamente instintivo, asociado a un impulso de supervivencia, relacionado con la cobertura de las necesidades más básicas y fisiológicas. Sin duda se trata de un comportamiento que será objeto de estudio por parte de sociólogos y antropólogos en tiempos venideros.

Mientras llega la respuesta a esta obsesión, nos preguntamos: ¿Cómo podemos escapar a esa vorágine? Hay muchos que ya lo tienen claro. Lo llevan teniendo claro desde hace mucho tiempo.

Por ejemplo, desde Oriente Medio permanecen ajenos a esta crisis del papel higiénico. Los inodoros en muchos países musulmanes cuentan con un accesorio llamado shatafa, una especie de ducha de mano anexa al retrete que actúa como accesorio de bidé.

En los países más avanzados de Asia, como Japón o Corea de Sur llevan usando durante décadas dispositivos mucho más avanzados, tanto en cuestiones tecnológicas como en cuestiones de higiene: los famosos inodoros japoneses, o los últimamente denominados smart toilets.

Es precisamente a raíz de esta crisis del papel higiénico cuando se ha empezado a despertar un mayor interés por este tipo de electrodomésticos en occidente. Y es que instalar un inodoro japonés sería el remedio a muchos de nuestros males.

No sólo nos evitaríamos tener que armarnos de valor y paciencia cada vez que salgamos a recorrer supermercados hasta dar con existencias y pugnar con nuestros congéneres por lograr hacernos con un paquete para volver a casa victoriosos y garantizar así la higiene y supervivencia de nuestra familia. También estaríamos ahorrando. Y no sólo eso. Sin darnos cuenta también estaríamos contribuyendo a hacer de este mundo un lugar un poquito mejor, evitando la tala de árboles y aliviando los procesos de tratamiento de aguas residuales.

¿No parece demasiado bonito para ser verdad? Nada más lejos de la realidad.


Tal vez esta sea una las pequeñas consecuencias positivas de esta crisis: que cada vez más gente se plantee pasarse al inodoro japonés y que de esta forma digamos adiós definitivamente al papel higiénico. En nuestra web te descubrimos cómo hacerlo. Y por menos de 200€! Échale un ojo a nuestra tienda.

Mi Inodoro Japonés
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