Nos llevan años de ventaja

Después de habernos explayado en otros artículos sobre los beneficios que reporta el tener un inodoro japonés, más de un lector se preguntará por qué en un mundo tan influido por la tecnología como el nuestro estos aparatos apenas han tenido éxito fuera de Japón. En realidad es una pregunta sencilla de responder, pero antes nos remontaremos al origen de estos gadgets.


El mismísimo Homer Simpson quedada impresionado por la tecnología de los smart toilet en su visita a Japón.

Tras mucho tiempo utilizando el inodoro de estilo turco (una placa de cerámica horizontal en el suelo sobre la que acuclillarse), el inodoro occidental se introdujo en Japón tras la Segunda Guerra Mundial, que conllevó la presencia de muchos norteamericanos en las islas, occidentales que no se adaptaban fácilmente a las placas turcas y que pronto importaron sus propios inodoros.

Una de las cualidades más famosas de la mentalidad japonesa moderna es su capacidad para tomar ideas que funcionan y mejorarlas con tecnología. La compañía especializada en retretes y baños TOTO, tras familiarizarse con el bidet y el inodoro, y experimentar con la fusión de ambos desde 1964, decidió aplicar la tecnología para potenciar ambos conceptos y creó el Washlet, el primer smart toilet de la Historia.

Uno de los «primitivos» modelos de Toto

Este primer modelo ya incluía el famoso chorro limpiador que supone el rasgo más significativo de este tipo de inodoros. Con el tiempo y los nuevos modelos, se irían añadiendo nuevas comodidades: ajustes del chorro de agua (temperatura, posición, presión), tapa con apertura y cierre automático, calefactor, mando inalámbrico, ambientador… Los últimos modelos presentados incluso hacen uso de la Internet de las cosas para permitirnos regular y controlar todo el dispositivo con nuestro móvil a través de la red, y ya están trabajando para incorporar sensores que analizan la orina con fines médicos, sistema de control por voz, washlets portátiles…

Hoy día se calcula que más de un 80% de los hogares japoneses poseen smart toilets. Sin embargo, en Occidente siguen siendo un elemento prácticamente desconocido, pese a la promoción que empresas como la original TOTO, Xiaomi o la española Roca están haciendo a nivel internacional de este producto. Esta falta de interés en realidad se debe, sencillamente, a la desconfianza y a la dificultad de cambiar unos hábitos tan arraigados en las personas como son nuestras costumbres en el retrete.

Un modelo de smart toilet de la española Roca

Las nuevas generaciones de japoneses se han acostumbrado sin problema a ellos debido a que los han usado durante casi toda su vida, mientras que a los occidentales que pueden acceder a estos artículos, cosas como prescindir del papel higiénico o tener que controlar la temperatura del inodoro les rechina bastante y se muestran reacios a adaptarse a los cambios.

Además, existen otros factores que dificultan su expansión a Occidente: la mayoría de cuartos de baño occidentales no tiene un enchufe cerca del retrete, lo que dificulta su instalación, por no hablar de que el voltaje utilizado en Japón es muy inferior al que se utiliza en la mayoría de países de Europa, por ejemplo, lo que complica aún más su instalación.

Como hemos dicho, varias empresas se hayan ya manos a la obra para solucionar los aspectos tanto prácticos como culturales de este problema, con lo que es cuestión de tiempo que nuestras futuras generaciones acaben disfrutando de la comodidad que ofrece un smart toilet. Mientras, lo mejor que podemos hacer es mantener nuestra mente abierta y darle una oportunidad a este aparato nosotros mismos.

Mi Inodoro Japonés
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